miércoles, 23 de marzo de 2011


A ti hijo....




Ahora que te veo pasar de niño a hombre quiero hablarte de cómo cambiará tu vida...
Quiero enseñarte, hijo mío, que puedes ser bueno sin que abusen de ti; que se puede ser valiente sin arriesgar inútilmente la vida; que no serás menos hombre porque llores o sientas miedo o le seas fiel a tu mujer; que vale más la pena ganarse el respeto de un enemigo que la adulación de un amigo; que se puede ser justo sin ser implacable, discreto sin ser retraído, religioso sin ser fanático. Sé muy bien que el camino del adolescente es difícil de transitar.
Lo sé porque lo he recorrido y logré llegar airosa al otro lado. Por eso te digo que le tengas respeto pero no le temas, porque llevas contigo una prenda de incalculable valor, cuentas con el apoyo incondicional de tu madre, de tu padre y de tus hermanas y de todos los que te aprecian. En todo y para siempre. Como me pasó a mí.
Que no estás solo en este mundo; que eres parte importantísima de un núcleo familiar y social que se extiende a medida que te relacionas con tu medio; que mientras más grande sea tu círculo social, más se enriquecerá tu vida pero mayores también serán tus responsabilidades morales con todo el que te rodea.
Quiero hablarte de tu nueva realidad, aquella en las que el bueno no triunfa siempre y la guerra en la televisión es noticia, no película.
* No lastimes a ninguna mujer, piensa que tu madre también lo es. No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No te apoyes en algún grande, no te sientes donde se sientan los burlones, porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.
No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo, y que conoces el camino por ti mismo. Por eso, quiero darte estos consejos, y decirte lo que yo encontré, y lo que el tiempo me ha enseñado. Nadie es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseña, y limpian la conciencia. Yo he observado el mundo más tiempo que tu, y todavía sigo aprendiendo.
Quiero enseñarte a enfrentar los problemas con firmeza y sin temor. Quiero que comprendas que a pesar de la corrupción social, económica y política que vivimos a diario, todo en la vida es factible, cambiable y fácil de resolver.
Voy a poner a tu disposición las herramientas necesarias para formar tu personalidad, para elaborar tu futuro, para fortalecer tu carácter, luchar por tus ideas y respetar las ajenas y prepararte para las nuevas sensaciones que vienen con la edad.
Un saludo.

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